Suave,
todo él se desliza,
como una pluma que acaricia muy leve.
Así siento tu caricia soñada,
en mi cuerpo.
Líquido,
almíbar que chorrea entre mis labios
y cae hacia un cuerpo ávido,
de sentimientos puros.
Jeux interdits,
en una anochecer frente a un lago,
donde las miradas vagan entre eternidades,
de palabras no dichas.
Colores,
que se difuminan en la paleta del cielo,
los ojos tienen distintos matices.
Las manos que acarician, no son todavía las nuestras.
Son momentos sublimes,
polvo de estrella que se posa en el corazón del mundo,
y nos hace un poco mejores.
Somos Uno,
en un solo tiempo y varias realidades,
unidos, en la sabiduría de la Creación.
Tus ojos,
cálido reflejo de un Poder Superior.

No quería hablar
ResponderEliminarEstaba callado
A veces las palabras
rompen el encanto
Pero ante esto
tan bello
me pongo a gritar
¡¡¡ bravo!!!
Tú siempre tan especial...
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