Hoy día común, de diario,
la gente corre, en apresurado
paso,
sin mirar a nadie,
siguiendo un camino,
de antemano trazado.
Vidas anónimas,
que no reparan en el otro,
que pasan de largo,
ante el necesitado.
En el metro viajamos juntos,
y aunque nos tocamos,
no hablamos.
-Nos ignoramos-
Enmedio de tanta prisa e
individualidad,
noto una mirada que se posa
en mis ojos,
tímida,dulce, con cierto candor.
Levanto la vista al frente y
no veo a nadie,
esa mirada huidiza se ha
escurrido en el tiempo,
como la arena de un reloj que
no se detiene.
Pero queda un rastro de
esperanza,
en el rostro de cada ser
humano,
con el que compartimos,
el viaje de nuestra vida.
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