En el silencio nocturno reina
la paz,
solo puedo escuchar, la
respiración acompasada
de mi dulce ángel, el amor
con mayúsculas.
Él es mi razón de vida, todo
mi existir,
una prolongación de mí misma.
En sus ojos puros de niño, se
refleja el universo entero.
Es la fuerza de la
naturaleza,
que me ancla a este mundo con
fuerza,
que me obliga a renunciar a
mi mundo, en favor del suyo.
Es su sangre la que me
calienta,
la que me llama y me liga a
él,
con un amor ilimitado.
En su abrazo siento que mi
corazón rebosa de ternura,
y de agradecimiento, por
tenerlo cerca,
que mi vida no tiene sentido,
si él no está conmigo.
Por el he renunciado quizás
al amor de otra pareja,
y a mi propia libertad
individual,
pero él me colma de verdad.
Cuando a veces el deseo de
individualidad me ciega,
basta solo una sonrisa suya
para tocar el cielo,
y fundirme con él, en su
inocencia.
Te quiero mucho,
mi pequeño príncipe.

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