Te has hecho como el mar, de silencios,
anhelo el tiempo en que todo tú eras alegría
cuando todo era juego e improvisación,
tus fuertes abrazos, siempre dispuesto al amor,
lleno de sorpresas y de color, vibrante como un niño.
-Tu voz potente y armoniosa en melodía pura-
Recuerdo tus trucos de magia que me llevaban a una infancia feliz y despreocupada,
las flores hechas de globos y los rojos corazones, la varita desempalmada,
las veladas literarias acompañadas de un buen vino,
los whatsapp subidos de tono con emoticonos sugerentes,
nuestras charlas a deshora, llenas de chistes y proyectos,
las salidas culturales y que me hicieses el Garci.
El pescaito en "El Pulguilla" y las paellas de Casa Ayo,
los paseos en Cala Chica y los atardeceres en Nerja,
tus "machadas" en la verbena para sacarme un peluche,
los besos en la piscina de "Las Gacelas",
darle de comer a nuestro caballo "Manolo"
y el aperitivo con patatas aresanas del "Ombigú".
Los menús de domingo en "el Filipino",
las tiendas de magia con trucos incluidos,
el bacalo con tomate en la terraza del "Hosper",
los pucheros en El Escorial para mitigar el frío invierno,
-Mil y un momentos de amor-
Ahora te siento lejos y quiero recuperarte,
estás lejos, como un recuerdo que recurrente me turba,
siento mucho anhelo y no hay lugar para el encuentro.
Intento alcanzarte pero mi deseo flota ,
como una pompa de jabón, bonita pero efímera, que se aleja.
-No consigo la cuadratura del círculo-
Me siento cansada, como si persiguiese un sueño,
mi mente divaga entre esperanzas vanas.
Las hojas van cayendo y la rosa se hace más pequeña,
permaneces en tu vieja torre, cada vez más inaccesible
y yo ya no puedo subir a ella, no tengo acceso
y nuestro mundo se estrecha y se van agotando las opciones.
Sigo mi camino, unas veces entre luces, otras entre sombras,
no me puedo permitir caer, me detengo y tomo aliento y sigo adelante,
sin saber si algún día volverá a avivarse el fuego que nos unía
pero está claro que la leña no arde si no se enciende primero,
yo sigo siendo fuego, pero me estoy consumiendo.
-La llama que me anima, sigue viva-
Doy gracias al Cielo por ponerte en mi camino,
por todo lo que un día compartimos,
por la felicidad de lo efímero,
y por ese amor tan profundo,
solo el tiempo dirá si el invierno terminará de enfriar nuestro camino,
o por el contrario, volveremos a sentir el calor de antaño.
Y mientras tanto...
Seamos luz, vida mía.
s

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