así sin esperarlo en pleno Madrid.
Su trino era suave, armónico, a pesar de la calle desierta,
la vida mostraba su cara más bella.
la vida mostraba su cara más bella.
En la carretera vacía de coches si me fijo veo dos palomas,
libres, pasean en un mundo tan necesitado de paz.
Cierro los ojos y respiro un aire limpio,
por primera vez siento su frescor libre de contaminación.
Siento que la fuerza de la naturaleza se impone,
el verdor de las hojas de los árboles me hablan de esperanza.
El cielo es más azul y nos recuerda de donde venimos,
esa semilla que empieza a germinar en cada uno de nuestros corazones.
La Pureza de la Creación de la que formamos parte.
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