La caja de los sueños
Darío se levantó aquella mañana temprano y acarició su caja de los sueños, todos los jueves iba a un parque cercano a su casa con su bicicleta roja y detrás llevaba una gran caja de vivos colores repleta de juguetes. Le encantaba hacer sonar la bocina según se iba acercando mientras veía como los niños iban llegando corriendo,llenos de júbilo. Darío se paraba cerca de ellos al lado de los campos de baloncesto mientras los niños empezaban a formar una fila juguetona que serpenteaba con sus saltos,pasos de baile, asaltos en combates imaginarios y sus brazos se extendían felices abrazando un aire perfumado de infancia. Cuando Darío abría su caja casi parecía que un universo de luz saliese de su interior y llenara todo el parque de magia e ilusión .
Nadie sabía muy bien que contenía ni siquiera el propio Darío,tan solo que cuando una manita de niño se sumergía dentro de ella, en sus pupilas brillaba una luz nueva y siempre se conseguía el juguete deseado.
Así era siempre y ningún niño se quedaba sin su regalo.
Al caer la tarde los colores dorados del ocaso marcaban el final de una tarde plena de emociones.
Darío se marchaba con su caja multicolor vacía pero con el corazón lleno de deseos satisfechos.
Al llegar a su casa dejaba la caja en el salón cerquita de la chimenea encendida donde el calor de la lumbre iba tejiendo la materia de la que están hechos los sueños.
Sabía que los sueños de esos niños volverían a llenar la caja y le añadirían un color nuevo.
En el Reino de la Fantasía todo es posible.
Y tú... cuál es tu sueño? quizás si lo deseas con mucha fuerza en esta noche estrellada se haga realidad.
Mañana te espero a las cinco en el parque.
Darío se levantó aquella mañana temprano y acarició su caja de los sueños, todos los jueves iba a un parque cercano a su casa con su bicicleta roja y detrás llevaba una gran caja de vivos colores repleta de juguetes. Le encantaba hacer sonar la bocina según se iba acercando mientras veía como los niños iban llegando corriendo,llenos de júbilo. Darío se paraba cerca de ellos al lado de los campos de baloncesto mientras los niños empezaban a formar una fila juguetona que serpenteaba con sus saltos,pasos de baile, asaltos en combates imaginarios y sus brazos se extendían felices abrazando un aire perfumado de infancia. Cuando Darío abría su caja casi parecía que un universo de luz saliese de su interior y llenara todo el parque de magia e ilusión .
Nadie sabía muy bien que contenía ni siquiera el propio Darío,tan solo que cuando una manita de niño se sumergía dentro de ella, en sus pupilas brillaba una luz nueva y siempre se conseguía el juguete deseado.
Así era siempre y ningún niño se quedaba sin su regalo.
Al caer la tarde los colores dorados del ocaso marcaban el final de una tarde plena de emociones.
Darío se marchaba con su caja multicolor vacía pero con el corazón lleno de deseos satisfechos.
Al llegar a su casa dejaba la caja en el salón cerquita de la chimenea encendida donde el calor de la lumbre iba tejiendo la materia de la que están hechos los sueños.
Sabía que los sueños de esos niños volverían a llenar la caja y le añadirían un color nuevo.
En el Reino de la Fantasía todo es posible.
Y tú... cuál es tu sueño? quizás si lo deseas con mucha fuerza en esta noche estrellada se haga realidad.
Mañana te espero a las cinco en el parque.

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