Enero, en las calles hace frío,
viento que se mete en el cuerpo,
caricia helada que estremece.
Corazón, diamante que brilla
puliendo los carámbanos de antaño,
con una nueva ilusión.
Flor de Pascua roja, brillante,
que despunta con su belleza
y se alimenta con tu luz.
Hoy no siento frío
me reflejo en tus ojos nutriéndome con tu mirada
y me columpio con tus brazos, bailando ligera.
Vuelvo a los quince años jugando en los billares,
bolera, futbolin, carrera de motos, trivial,
hamburguesa con patatas y coca-cola.
Con el té me arrinconas, las piernas se entrelazan, solo estamos nosotros, o eso creo
hasta que veo al abuelo jugando a la tragaperras, ese día le tocó la especial con nosotros.
Te acompaño a la parada del 70,
creamos una nueva marquesina,
tus manos se multiplican, los besos crecen en intensidad ...¡Casi pierdes el bus!
De vuelta a casa escucho Spotify, heavy metal,
me siento ligera y divertida, río con los piropos,
vuelvo a ser adolescente, regreso a casa alegre
echando de menos el calor de tu abrazo.
-No hay edad para la emoción-

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