Cae la tarde bajo los tejados grises
dulces trinos despiden el día con amor,
acurrucados preparan su lecho,
hojas verdes mullidas y frescas
que producen placidez.
Mecidos son en suave vaivén,
susurro de bosques
naturaleza en estado puro
virginal vergel
recuerdos primigenios
voces del mundo,
-sueños de eternidad-.
Permanecemos unidos en lo Unigénito,
un lenguaje universal que forma parte de una misma entelequia.
Si permanecemos en silencio, podremos percibir la grandeza de la obra, el plan perfecto que hay para cada uno de nosotros.
Tenemos el don de cambiar lo que no nos hace felices,
la plenitud está a nuestro alcance
si sabemos mirar con los ojos del alma
y no nos dejamos llevar por falsos apegos y promesas materiales.
Lo humano es efímero pero todos llevamos la promesa de la inmortalidad en nuestro interior, dejar que germine la semilla
o se seque, es una decisión individual.
Todos estamos llamados a Ser,
la felicidad está en nuestro interior.
No debemos conformarnos con solo existír
debemos desarrollar nuestros dones que son muchos,
cada acto individual genera una respuesta
porque todos estamos conectados
y somos reflejos del otro.
Compartimos un mismo viaje,
abandonemos nuestro ego
hagamos de este mundo un lugar mejor,
que cada día sepamos agradecerlo como un regalo
y una oportunidad para aprender, crecer y ser felices,
así por extensión también lo haremos a otros.
No estamos solos,
y aunque seamos humanos e imperfectos,
si caemos siempre podremos volver a levantarnos,
reciclarnos,aprender.
Como dijo Rumi:
"la herida es el lugar por donde la luz entra en ti".
-¡Sigue adelante!
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