Sueña la oruga con ser mariposa,
desde su aparente fealdad rechoncha
y su cuerpo peludo.
Todos los días alza su vista al cielo
y se imagina ligera, casi etérea
surcando los mares del cielo,
perdida entre sus azules formas cambiantes,
brillando con sus alas doradas.
Pero esos anhelos no le permiten descubrír
que desde el suelo se puede llegar al cielo con un solo salto,
si este es alto y decidido,
también la silueta puede afinarse
y el color de su cuerpo brilla, cuando le da el sol.
Un buen día se quedó dormida pensando
en la belleza de lo efímero,
poco a poco siente que su cuerpo se va aligerando,
envuelto en finísimas capas de seda
y se queda dormida con una sonrisa.
Una mañana abre sus ojos,
por fin ya puede ver y entiende,
que cuando ya amó ser oruga, se convirtió en mariposa
y ahora puede volar grácil, esparciendo sus colores
en un horizonte azul, aunque no exento de nubarrones.
-Ama lo que eres,
para convertirte en lo que quieres-


Querida Cris: Solicito tu permiso para publicar en mi blog este cuento tan precioso
ResponderEliminarSaludos
Francisco
Hola Francisco!!!
ResponderEliminarTe echaba de menos, por supuesto que lo puedes publicar y será un honor.
Un besazo