Siglos de historia me
contemplan,
columnas dóricas, robustas,
que sujetan un paraíso
olvidado.
Alto relieves de victorias
legendarias,
libertad transformada en
diosa
que nos guía hacia un futuro
incierto.
Grandes pensadores griegos nos
observan.
¡Que vacío ha quedado el
mundo de valores!
¡Cuantas lagunas estigias que
engullen,
los más nimios vestigios de
inteligencia!
Parece que hasta el mismo
Velázquez,
espera desconcertado,
y su soledad manifiesta,
detiene sus pinceles,
dejando la vida en sombras,
sin colores.
¡Cuantos míticos guerreros,
sacrificaron cuerpo y alma
por la gloria!
¡Cuantos coronas de laureles
adornaron a héroes,
hoy desaparecidos!
Pero la existencia de hoy
tiene poco de heroica.
Aunque un cielo gris os
enmarque,
la belleza del mundo clásico
nunca se perderá,
y permanecerá siempre
implícita,
en un aura de nostalgia.

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