
Te siento en
todas partes,
estás en cada
átomo,
lleno de vida.
Tu aroma
impregna el aire,
cada rostro que
veo es el tuyo.
Anhelo tu
cercanía.
Solo deseo
escuchar tu voz en mi oído,
notar el roce de
tu piel
a través de la
ropa
en cualquier
anónimo lugar,
mientras la
imaginación vuela
y los cuerpos
arden.
¡Quien pudiera
hacerse humo
para filtrarse
en ti,
y formar parte
de tus partículas más íntimas!
¡Quien pudiera
ser luz,
para reflejarse
en tus ojos
y hacerse piedra
preciosa!
¡Quien pudiera
hacerse pensamiento tuyo,
para acariciar
tus sentidos
y henchir de
dicha el corazón!
Quién pudiera en
fin tenerte,
para regalarte
el mundo, la vida,
el tesoro más
valioso, el amor hecho verbo,
solo para ti, mi
cielo.

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