Hojas doradas sobre un jardín nocturno,
como polvo de estrellas que iluminan
un sendero sin fin.
Principio, viaje sin retorno,
realidades diversas,
según el camino elegido.
Luces y sombras se suceden
en un tránsito obligado,
que conduce hacia la madurez.
Esperanzas y sueños,
incertidumbres, vigilias,
avances y retrocesos,
pero siempre hacia delante.
Nuevas personas nos guían,
situaciones que se ensamblan,
tercer acto,
cambio de escenario.
Incansable prosigo,
y aunque ya no soy protagonista,
aún no ha caído el telón.

Crece, crece sin cesar
ResponderEliminarno te detengas
no pares de crecer
hacia las estellas
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGracias,siempre hay que evolucionar,ir creciendo hacia lo Puro,que nos enrriquece y nos hace mejores.
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