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martes, 24 de febrero de 2015

DESAYUNO PICANTE



Trabajaban cerca de un sex shop y un buen día al pasar por allí, vieron un cartel en la puerta que decía: "desayunos picantes," se preguntaron que sería aquello, cuando les llegó el turno de descanso, decidieron ir a comprobarlo.
Entraron tímidamente, mientras su vista se perdía entre un montón de artículos eróticos,
bolas chinas, vibradores de todos los tamaños, muñecas hinchables , películas con portadas muy explícitas, lubricantes, bragas comestibles, látigos, esposas y demás objetos fabricados para el placer, tanto individual como colectivo.
Allí estaban cuatro amigas mirándolo todo con curiosidad y timidez.
Julia la más lanzada, preguntó donde estaba la cafetería y el señor de información le contestó riendo que si había venido a tomarse un cortado, ese no era su lugar, allí se podía tomar un desayuno diferente muy muy picante.
Comenzaron a reírse,  Teresa preguntó  por donde se subía para llegar a la cafetería, el hombre de recepción les indicó que cruzasen una gran puerta roja y al hacerlo, se encontraron con una cafetería nada convencional, toda llena de luces de colores y mesas alrededor de una pasarela que desembocaba en una barra.
Se acomodaron cerca de la barra y apareció un mulato de la Capadocia, depilado, musculoso, solo con un tanga de leopardo y una pajarita, que llevaba una gran bandeja. Se acercó a ellas bailando por la pasarela y les preguntó que querían tomar, había dos tipos de desayuno, el primero se componía de leche caliente y de croasanes rellenos de queso con formas variadas, el segundo incluía además un masaje con aceite, en el reservado.
Mis amigas comenzaron a reírse y dijeron que mejor el desayuno del croasán.
Mientras tanto otros dos camareros vestidos de marinero solo con una gorra puesta, bailaban en la pasarela.


Lo pasaron tan bien que volvieron todos los viernes y además variaron el tipo de desayuno...

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