"El acorde final que ,
resonante,
dice el fin de la música
mientras la música se oye todavía"
Ángel González
Formas divergentes acechan la
noche,
se llena la estancia de
míticos seres,
intangibles, incorpóreos,
amenazan,
tú los atraes con tu energía.
Percibo unos ojos
me miran de forma
insistente,
no puedo verlos, pero los
siento,
su mirada es poderosa.
Susurros envuelven la sala,
cánticos marchitos que
espantan,
laberinto extremo de sauces
que lloran,
carrera atropellada hacia la
nada.
Lluvia fina, viento
torturador que daña,
soga en patíbulo y verdugo
que aguarda,
rosas marchitas,
corazones destrozados.
Risas ictéricas manchadas de sarro,
gritos histéricos al borde
del abismo,
todo pasa, no eras tú, no
eres nadie,
siempre lo sospeché.
El cielo no es azul,
sima infinita de rayos de
luz.
Burdel de opacos colores,
mujer vendedora de miserias.
Soplo y caes de tu pedestal,
solo eras un trozo de mármol
y al caer te hiciste añicos.
-El mundo y sus marionetas-
Destino incierto,
baúl de pocos recuerdos,
escritos de locos cuerdos.
-Soñar para olvidar-
Sin valor
ni sentimientos,
naciste para ser solo
un ídolo de piedra.

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