En la oscura noche del alma,
entretejo las hebras de tus ilusiones más lejanas. Yo observo el mundo entero,
sí todo lo abarco, nada puede escapar a mi ambiguo destello.
Mis moradores selenitas me
traen buenas nuevas de ti, de él, de vosotros, de ellos… Todo puedo abrazarlo a
un mismo tiempo, sentimientos, anhelos, deseos…
Nada escapa a mi argento
sueño.
Soy inspiración de poetas,
testigo de amores , vigía de la fugaz pasión…
-Ojo místico que todo lo ve-
Yo se la historia de tu vida,
siempre estuve ahí, en tu primera cita, mientras dabas el primer beso de amor,
en el instante en que temblabas ante el lecho de tu pareja también primeriza
como tú…
Allí me he encontrado
contigo, en el fugaz destello que se refleja en el cristal de tu ventana, entre
las sábanas cálidas, iluminando y velando siempre por ti.
He sido testigo mudo de tus
idas y venidas, de tus sonrisas y lágrimas, enfin, de tu devenir por el mundo.
Puedo contarte muchos
episodios de tu vida, porque yo siempre he cubierto tus sueños con mi manto plateado,
protegiéndote así de tus más inciertas pesadillas.
Puedo contarte muchas
anécdotas que solo tú y yo sabemos, todo lo recuerdo con cariño, porque yo
siempre voy a estar ahí contigo, contemplándote en silencio, poniendo un poco
de ilusión en la madurez de tu vida.
Si prestas atención podrás
verme ahí, contigo, como reflejo luminoso que entreteje hoy tus nevados
cabellos, porque yo he estado siempre aquí a lo largo de los tiempos,
inspirando tus más bellos sueños, yo, como arcano del tiempo, haciéndote más
llevadero el camino, sendero platino que brilla e inspira mucho más cuando se llena,
contengo los sueños de toda la humanidad, porque según voy cumpliendo mis
fases, me lleno cada vez más, así, paulatinamente, repartiendo goces,
transformando sueños, transmitiendo los efluvios de Venus, los designios de
Zeus.
Esto es para ti, amigo, viene
de muy lejos, desde más allá de las constelaciones, en forma de inspiración de
joven que plasma su ensueño en hoja de papel, consiguiendo que esta noche, no
sea tan efímera como las otras, dándote un poco de savia y fuerzas, para que
recibas mañana el día con renovadas fuerzas, que hagan que mañana al caer el
sol, puedas contemplarme y sonrías, porque tu sonrisa brilla luminosa y se
funde entre mis mares, que ante tu destello, hacen invisibles mis cráteres y
envían a la tierra una lluvia de estrellas fugaces, para que puedas cumplir
tus sueños y los deseos de los que te rodean,
Así, mañana, en el ocaso de
tu vida, cuando hayas llegado al final del camino y de nuevo alces tu vista al
cielo, yo seguiré estando allí, hasta el final de los tiempos.

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