Todos los días salgo a la terraza,
en esta época de confinamiento es lo que más me acerca a la calle,
a la realidad fuera de mi casa.
Quizás podría parecer lo mismo pero cada día es diferente
y nos acerca más a la resolución de la pandemia.
La naturaleza sigue su curso, no se detiene,
por todas partes bulle la vida, es el instinto de supervivencia
que nos lleva a aferrarnos a ella con fuerza,
con uñas y dientes y luchar como jabatos
cada uno dentro de sus posibilidades,
como héroes anónimos y solidarios que salvamos vidas
quedándonos en casa.
Hoy los árboles lucen más verdes, con más hojas,
tan frondosos como los corazones que laten al unísono
al caer la tarde cada día a las ocho en un gran aplauso,
por toda la humanidad que seguimos resistiendo
y todos los héroes anónimos que se juegan la vida
ayudando en primera línea, sin apenas protección
con un coraje tal, que suple la carencia de medios.
Y así poco a poco vamos desgranando los días,
como rubíes que forman el gran corazón del mundo,
celebrando otro día más de vida, agradeciendo lo esencial,
la importancia del Amor, en todas sus manifestaciones,
esa fuerza que trasciende, ese alma que nos anima,
esa luz que nunca jamás apagará ninguna tiniebla,
esa distinción única que nos hermana y enriquece
y forma la diversidad de pueblos y razas unidos
en un mismo Tiempo Perfecto.
Sé que muchos han volado libres, ascendiendo hacia lo Alto,
que su alma forma parte de la Energía Celeste que se transforma y nunca muere, que han cambiado de forma dejando atrás su cuerpo
y ahora iluminan el firmamento,
cada estrella es una promesa
de su amor que perfuma el aire y nos recuerdan que la vida
es eterna,solo cambia de estado, al igual que el Universo
es ilimitado, en continua expansión, ellos siguen a nuestro lado
cuidándonos desde un lugar mejor
donde no existe dolor ni sufrimiento,
vibrando en una melodía armónica donde no existen disonancias,
en una playa infinita y prístina, inagotable.
Cada Ser llevamos el Hálito Divino en nuestro interior,
hijos de un mismo Padre Amoroso,
esa fuerza que trasciende,
ese alma que nos anima a ser mejores,
por eso cada uno somos especiales y únicos
por nuestra Divina Procedencia.
Ama, ríe, sueña y agradece cada bendecido día
sin olvidar que estamos todos conectados
y lo que hacemos hoy
repercutirá también en nuestro hermano.
Por eso, se siempre LUZ
se siempre AMOR.
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