La nostalgia puede ser como un dulce
envuelto en papel de colores,
nos dejamos tentar por su brillo,
saboreando el azúcar de los días pasados.
Cerramos los ojos evocando una vida mejor,
sentimos su calor y su luz dorada,
pero todo se desvanece cuando abrimos los ojos a la realidad.
Es la soledad la que nos abraza
y ese halo pertenece solo a un recuerdo
que se apagó hace ya mucho tiempo.
Pero aún queda mucha llama en nuestra lámpara
para alejar oscuridades,
y hacer de este mundo un lugar mejor.
-Que tu luz brille siempre en nuestros corazones-

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