El mundo se transforma cada
anochecer,
lo que antes podía parecer
oscuro,
e incluso triste, en la
mañana,
a pesar de la luz que lo
mostraba,
quizás revela, una realidad
desnuda,
e incluso fría.
Pero ¡oh magia!
al caer el sol, la vida se
transforma,
se vuelve más etérea,
y el color rosa ilumina
incluso,
las existencias más grises,
sembrando de esperanzas,
los corazones más desolados,
que ante esta visión se
enaltecen,
y recobran de nuevo,
la capacidad de amar.

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