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domingo, 11 de enero de 2015

UNA HISTORIA DE SÁBADO








 Un brindis, una cervecería irlandesa,
en penumbra, a media luz,
con música de fondo,
subidos en altas banquetas,
coronaron la cima de lo desconocido.

Labios que sonríen,
manos que se rozan,
ojos brillantes de excitación,
y entre el gentío,
una luz.

Rostros que se acercan,
besos dulces
con sabor a cerveza ,
caricias, deseos,
-ensoñación-

Perdidos en la dulzura de un encuentro único,
olvidaron que a las doce todo acabaría,
y con el cierre del último bar,
la realidad los convirtió en calabaza.


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