"Te guardaré en el alma,
deliciosa vereda,
ensoñado camino de ventura,
perdido entre la borrasca de las peñas"
Enrique de Mesa
Llueve,
como finos hilos de vida
que ruedan tras los cristales,
te siento.
Retazos,
momentos,
que mojan de anhelo
mi ventana abierta.
Sueño,
en los árboles te pienso,
sentimientos que se cuelan
entre las hojas de las copas verdes,
y refrescan como cielo de plata.
Desgranar,
el tiempo, mientras la vida sigue,
reloj que va marcando las horas
y el ritmo de otro día,
vacío, sin tu amor.
Cierro
la ventana,
elijo la libertad,
un invierno sola,
y apago ya la lumbre.
Miro
nuestra botella de vino
cerrada, olvidada,
espera elegante pero inerte,
reflejo de una pasión sin consumar.
Deseo
que brilla en su fondo,
mañana sentiré su aroma,
ardiendo como el fuego de un incendio,
promesa implícita, de un nuevo amor.

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