Reflejada en tus ojos al mirarte veo,
el misterio de lo eterno.
Tú, esencia misma de infinito,
de rostro redondo, casi perfecto,
te llenas de luna y resplandeces con ella.
Tus dientes tan iguales cuadriláteros de amor,
ecuación casi perfecta.
De anchas espaldas y muslos rotundos,
lo que atesoras deseo
en su precioso conjunto.
Si con alas de cera levantase el vuelo,
podría ser tu Ícaro, fundidos al fin de pasión.
-Un solo instante por toda una vida-

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